El tiempo aleatorio de Dublin nos hizo cambiar constantemente los planes de la tarde.Nos apetecía conocer Dundrum, un centro comercial enorme al sur de Dublin, pero el sol pegaba fuerte y para un día que parecía que iba a hacer bueno, nos daba rabia pasarlo de compras.
De repente, una nube negra empezó a cubrir la ciudad, pero ya habíamos descartado la opción de Dundrum,y surgió la idea improvisada de Malahide.
En definitiva, acabamos a la aventura en este pueblo, situado al norte de la ciudad, caracterizado por un castillo que parecía interesante en Wikipedia.
El pueblo tenía campos enormes, aprovechados en buena parte por un campo de golf y un parque infantil en el que, como si tuvieramos cinco años, nos entretuvimos en la tirolina, columpios,y algunas máquinas del parque dirigidas para el fortalecimiento de las extremidades de las personas mayores.Lo pasamos como los indios.
El castillo era bonito, pero reformadísimo, enano y cerrado con lo que acabamos haciendo el tonto tumbados al sol.El pueblo también tenía un puerto, donde unas niñas estaban practicando remo.
Ya queda menos, y hoy estoy muy cansado pero tiene que haber fiesta, mucha fiesta.







0 comentarios:
Publicar un comentario